lunes, 14 de febrero de 2022
22 Rosas
viernes, 30 de noviembre de 2012
Hola bebé
No juegues conmigo
Una mirada al infinito
Una mirada que sucede en un relampagueo puede cambiar el curso de una historia, donde el camino es desconocido. Esto sucede con la persona que menos esperas y en la situación más rara. Helena era una niña seria, distraída, pero muy inteligente. De vez en cuando, se subía al techo de su casa a hurtadillas. Le gustaba contemplar el cielo nocturno. Ella pensaba que en ese grandioso y misterioso lugar habría otros mundos; otros seres como nosotros preguntándose si son los únicos en el universo. Algo le decía a Carolina que no estaba sola. Pasaban una, dos horas y en ese tiempo ella imaginaba historias asombrosas con seres increíbles de otros planetas, esto la mantenía entretenida de una vida que ella consideraba aburrida. Ella iba en una secundaria de una pequeña ciudad, todo era rutinario. Sus compañeros eran molestos, en realidad. No le interesaba entablar conversación con ellos porque le parecían muy infantiles o quizás ellos la consideraban muy rara para hablarle. Un día ella caminaba para ir a la escuela, hacía tanto calor que el solo hecho de caminar por la calle te hacía sentir como un huevo frito. Ella vio carros de mudanza en su vecindario y disimuladamente echó un vistazo. Pareció ver un hombre, como de unos 40 años cargando con algo que parecía la televisión. En el carro del nuevo vecino, se encontraba un muchacho que bajó del carro con cara molesta y se sentó en el pequeño escalón de la entrada de su casa. El muchacho se dio cuenta de que ella lo miraba y entonces ella se estremeció y volteó para su camino. De pronto, Helena recordó que tenía que llegar a la escuela. El último tramo lo hizo corriendo y unas cuantas gotas de sudor recorrieron su frente. Entró a su clase de matemáticas, se sentó en el asiento que daba a la ventana. Escogía ese lugar porque le gustaba ver el patio de la escuela: las canchas, el pasto, las flores y el sol daban la sensación de tranquilidad. Helena, de pronto se sintió tan a gusto que le dieron ganas de dormir. De repente, en su cabeza, escuchó un murmullo que cada vez se hacía más fuerte: - ¡Helena! ¿Me puedes decir que estás haciendo?, este no es lugar para dormir, ¿Qué te pasa te estoy aburriendo? –No señorita. –Entonces, pongase a hacer los ejercicios. Helena, fastidiada termina los ejercicios rápidamente. De nuevo se asoma a la ventana y se pone a divagar acerca de la existencia de las hadas.
Un perro me contó
Enajenada
Extraño de ti
lunes, 10 de septiembre de 2012
Un rastreo en la mente de la anciana
sábado, 5 de febrero de 2011
Donde quiera que estés
Para resolver mi duda existencial consulté a varios amigos para que me expliquen qué es ese sentimiento del que se habla tanto. Muchos fueron románticos, melosos y optimistas, pero también hubo personas que dijeron que el amor era algo donde no todos tenían suerte. Para mí, es algo muy difícil de definir y que no llego a comprender del todo. La razón puede deberse quizás a que estos días me recuerdan que todavía no he encontrado a ese alguien especial. No quiero apresurarme, sé que en algún lugar está. En mi búsqueda puedo llegar a conocer personas con las que compartiré mis sonrisas, caricias y besos, no necesariamente será el primero; quizá llegue a conocer a decenas de hombres y a ninguno llegue a amar realmente. Pero al final lo encontraré, donde quiera que esté, si es necesario viajaré a los confines de la tierra para descubrir esa persona. A veces me pregunto qué estará haciendo en estos momentos: ¿Estará leyendo un libro? ¿Estará jugando básquet? ¿Estará dormido? ¿Cómo será? ¿Cuándo lo encontraré? Se me pone china la piel y mi corazón se escucha en el silencio de mi habitación. Después de esto recuerdo que estoy cansada y me duermo casi al instante, soñando quizás con el amor de mi vida.
jueves, 1 de julio de 2010
Aburrida
Nuevamente escribo, tal vez sea para hablar de estos días que quisiera que terminaran. No sé si me enfermé de aburrimiento, pero el caso es que tengo gripa y para darle algo extra, ahora vomité. Estos días no han sido felices y no sólo por mi estado de salud. Hay cosas que pasan y simplemente hieren, aunque sean tan sutiles como un corte de una hoja de papel, pero siguen ahí, marcas que a veces se convierten en cicatrices y simplemente no he sido capaz de desvanecer. Mi fe están en dudas, no sé si creer, no sé si tener esperanzas, pero a la vez siento un descarado vacio. Es como si el reloj estuviera parado y siempre marcara la misma hora, siento que nada es importante en estos momentos de mi vida y tal vez lo tome así porque todavía no se los resultados de la universidad y pues en lugar de angustia no siento nada, no me emociona nada y lo único que me mantiene con vida, más bien, que me da a entender que estoy viva son mis pensamientos.
lunes, 22 de marzo de 2010
A expression of sadness
viernes, 19 de febrero de 2010
Alegría de vivir
jueves, 18 de febrero de 2010
Cambio de dirección
martes, 2 de febrero de 2010
Te hablo a ti
jueves, 28 de enero de 2010
Corazón quiere a corazón
Yo te demostré mi querer
Entonces nos encontramos
En mi casa, en el cine, por doquier
Sin embargo, fueron solo unas veces
Tu tenías tus ocupaciones y yo las mías
Para poder verte pasaban meses
No se puede sentir el mundo de las ideas
Esto que estaba floreciendo
Ahora parece marchitándose
Y tu ausencia ha logrado
Que este amor este desvaneciéndose
Hay un muchacho,
No sé si lo sepas
Que me llama, me busca,
Me procura, me quiere
A mi amigo con tristeza rechacé
Le dije que yo quería a otro,
Pero es que ahora no lo sé
Mi corazón está afligido
Poco a poco le he tomado cariño
Un nuevo sentimiento ha resurgido.
Después de todo,
El corazón busca al corazón que lo quiere.
domingo, 10 de enero de 2010
De tarde

La princesa estaba sentada, al lado de aquella ventana en el balcón de la torre, donde tenía una cómoda silla y se quedaba mirando el atardecer. El sol radiante, que daba los últimos tonos de colores cálidos se disponía a bajar. En el cielo esperaban las estrellas a darse a notar y era entonces cuando aquella muchachita se ponía a pensar: ¿cuándo llegará mi principe?
Ciertamente ella había tenido pretendientes que, al principio, se veían guapos y encantadores, pero había algo que a ella no le convencía. Además estos príncipes terminaban siendo malos para ella. Así que dio un suspiro y quedó contemplando la luna.
Al poco tiempo, el cansancio la consumió en uno de esos sueños que sólo las princesas suelen soñar.
jueves, 7 de enero de 2010
Contigo quiero estar
Este tiempo he querido alejarme de ti y pretender que nada pasó y querer ser nada más que tu amiga. Pero, la verdad es que tengo tanto miedo a enamorarme, te quiero tanto y por lo mismo no quiero que me rompas el corazón. Me gusta verte, me gusta abrazarte, siempre se siente tan bien; pero tengo miedo de que no nos podamos ver casi y poco a poco esto se enfrié. Pero, gracias a aquella última vez que estuviste conmigo, fue como si el tiempo se hubiera detenido desde tu cumpleaños y continuando otra vez. No pude evitar quererte de la forma que lo hago y por eso te besé. Fue algo imprevisto, pero me alegra haberlo hecho, porque a fin de cuentas eso es lo que siento. Yo no te he olvidado y me retracto de lo que dije de ser tu amiga, porque quiero ver si esto funciona.
