Tu sonrisa tan gentil, los labios tan cálidos, tus pequeños
ojos que al abrirlos iluminas mi mundo. Eres tan frágil, tan dócil, parece que
has caído del cielo. Se escucharon las campanas y voces angelicales ante tu
venida. Durante meses te estuve esperando y dos corazones palpitaban en mi
cuerpo. Te confieso que me asusté cuando supe que venías, porque yo no sabía
cómo podía darte un techo o alimento. Pensaba en otras cosas y tenía otros
planes en la vida. Pero cambiar de rumbo y llevar otra dirección es bueno y
aunque esté joven yo sé que al estar contigo mi madurez aumentará. Antes no era
responsable de mi, pero ahora ya tengo dos grandes responsabilidades. Te
prometo que te cuidaré. Te ama tu mamá.
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