viernes, 30 de noviembre de 2012

Un perro me contó


Soy Mike y les quiero hablar de una muchacha que me alimenta, me baña, me acaricia y me lleva al parque cuando me siento encerrado. Cuando viene de la escuela y la recibo lamiendo, saltando y moviendo mi cola. Hay veces que está muy enojada y me patea del coraje. Ella es muy valiente y aparenta ser muy dura. Escucho gritos y ella sale triunfante, se mete a su cuarto. Con mis patas abro la puerta y ella me ve con ojos vidriosos. La escucho gemir como cuando me machucan y comprendo que está sufriendo. Ella me confiesa que se siente sola, desamparada, que su familia la lastima. Ella no entiende cuando le digo que yo la quiero, así que me acurruco en sus piernas. Ella me soba el lomo y se calma. A los días, ya no huelo su aroma. Ella se había ido de la casa y yo huí para buscarla. No la encuentro. Ella se enteró de mi huida mas no sabe que morí aplastado por un carro.

La planta seca


Gotas amargas salen de aquellas hojas verdes de una planta que no buscó de sombra hasta que el sol realmente la quemó. Y mañana sus hojas estarán regadas en la dura tierra.

Enajenada


Difícil es ocultar, esto que tengo en verdad
Se escapa como el agua en un colador
Confundido esta mi corazón
Dolor, aflicción hay
En ti espero tu lealtad

La vida me ha enseñado a vestir
 Un armazón en el pecho
Los demás no pueden traspasarlo
Pero tú puedes ver dentro

Yo te quiero ahora,
Tu mirada me intimida
Esos labios me provocan
Tu presencia me ilumina               

Tú ni te imaginas
Que pienso en ti todo el día
Ya estoy enajenada,
Ya estoy enamorada.

Extraño de ti


La última vez que te vi,
Cantamos, reímos y nos abrazamos
Sin saber que esa sería la última vez
Sin saber que ya no ibas a volver.

Ese camino tenebroso
Por el que todos pasarán,
Ese miedo nunca se irá
Ni aunque tenga 100 años

Extraño como me consentías
Extraño que me hicieras comida
Extraño tus besos
Ahora solo quedan huesos.

Algún día te alcanzaré
Pero mientras solo diré
Que gracias a ti soy quien soy
Y yo siempre te amaré

lunes, 10 de septiembre de 2012

Un rastreo en la mente de la anciana


Isabel estaba cansada de hacer todas las cosas bien, ella era una muchacha que tenía muy buenas calificaciones en su secundaria, iba a la iglesia casi todos los días, a clases de canto y le gustaba ir a natación. Ella daba una impresión de santa con esta descripción, así que a mediados de la preparatoria decidió ir a fiestas donde se amanecía tomando y platicando con amigos, tenía un novio con el que platicaba, reía, veía películas, jugaba futbol, dormía y otras cosas más de novios. Sus papás parecían dos personas ajenas a ella, sus papás no vivían juntos, pero por ley estaban casados y su mamá pedía fervientemente por que viviera con ella y que asistiera a la pequeña iglesia protestante a la que asistía. En la casa de su mamá era infeliz. Su madre trabajaba en oficina todos los días y a pesar de que el padre les daba lo de la colegiatura y gastos de la casa, ella en las tardes siempre salía con el pretexto de ir a vender joyas y evangelizar para la iglesia cristiana. Por alguna extraña razón, Felipe, su hermano siempre era el bueno y cuando pasaba algo, Isabel era la de los platos rotos. Sus primos llegaban a su casa y se burlaban de su aspecto, ridiculizaban lo que hacía o le quitaban la televisión, si los acusaba, su tía y su mamá no le tomaba importancia pues el chisme que se contaban entre ellas era trascendental. Su abuela habitaba en esa casa y de no haber sido por ella, Isabel no hubiera sentido lo que es un cariño maternal; todos los días, al llegar de la escuela, abrazaba a su abuelita y ella a cambio tenía la comida lista para sus nietos. Dormían en el mismo cuarto y platicaban en las noches, Isabel le gustaba sobarle la espalda a la pobre anciana después de un día de puros quehaceres del hogar pues Patricia, la mamá de Isabel siempre estaba muy ocupada. Con mucho dolor, dejó aquel lugar, donde la demencia simplemente era cancerígena. Su novio la convenció, pues en una de esas pláticas de novios, olvidó apagar la computadora y por el micrófono se escuchó uno de tantos pleitos, donde Felipe se puso muy agresivo y casi la ahorca. La madre llegó al rescate del muchacho –por desgracia de Isabel- y le dijo a ella que tenía el diablo metido. Entonces ella decidió vivir con su papá, aquel personaje distante que ella había escuchado que se trataba de un noble caballero. En los meses siguientes, ella extrañaba su antigüa casa, sobre todo las comidas y apapachos de su abuelita. Isabel sentía un cariño más grande por la anciana que por su madre.

Patricia se puso de novia con un señor bastante mayor que ella. Un día fueron a una excursión al sur del estado. Él venía cansado, Patricia distraída en la parte de atrás junto con su madre y Felipe adelante jugando un videojuego. El conductor cabeceó dos veces, pero en la tercera perdió el control y la carcacha se desvió del camino, rodó, se volteó, sufrieron algunas laceraciones tres de ellos, pero la abuela de Isabel además se fracturó el brazo, la pierna y se golpeó la cabeza, solo supe que la sangre era tanta que se la tragaba y también hubo sangre en la pleura del pulmón, lo que le impedía respirar. Fue llevada por la cruz roja a un hospital, su condición era crítica. Duró 2 semanas en terapia intensiva. Después de esto, su ropa y lo que llevaba puesto fue entregado a Patricia. La familia se vistió de negro.

Isabel me contó que el 2 de mayo fue al panteón a visitar a su abuelita. Ella la extrañaba muchísimo. Cuando se enteró, de todo, sentía que su mundo se desmoronaba, pero gracias a Dios buscó ayuda con un psicólogo en vez de seguir con el fanatismo que para nada curaba su dolor. Pasaron cientos de lunas y su ánimo era el de una muchacha alegre, extrovertida, simpática. Estaba muy atractiva, se había puesto en condición, se maquillaba, se compraba ropa muy bonita. Yo que la conozco desde hace rato, puedo decir que tuvo una gran transformación.
Pasó el tiempo, ella pasó a la universidad y se fue dando cuenta que su papá no era lo que pensaba, era una persona egoísta, confusa, neurótica y esto le daba un profundo dolor y coraje. Tenía mucho resentimiento, por mucho tiempo se lo tragó y ahora le reclamaba a su actual tutor, claro, a su papi no le gustó para nada esto. Te cuento que en tercer año de su carrera, Isabel tuvo una discusión con su padre, él insistía en dominar en asuntos privados  de la vida de la muchacha y le prohibió que viera a su novio para intimar y la castigó con el privilegio de usar el auto para sus vueltas. Ese día vio a la muchacha que tapaba su desnudez con las cobijas. Él como siempre, no la dejó opinar o aclarar y dando terminado el monólogo, el señor se fue a su recamara. Enfurecida ella agarró la lavadora para desquitarse y empezó a golpearla, los golpes se oyeron en el cuarto principal y el padre enfurecido había resurgido como hulk y se abalanzó contra ella y la aventó al sillón. Después se quitó el cinto y la golpeó. Ella gritó pero nadie la escuchaba, ella intentó escapar, pero él se puso en la entrada. Él se calmó un poco y se fue a dormir, ella lloró toda la noche y quedó paralizada.
Pues ya pasó un mes y su padre sigue sin hablarle del asunto o de porque se entrometía en su vida privada. Solo le comentó de forma sádica que los golpes que le dio a la muchacha se los merecía desde chiquita y que no se los había podido dar…

Se dio cuenta de que era hora de decidir, al final sus pensamientos convergieron en que debía soportar unos años más, hasta concluir su carrera.
Le deseo suerte a esta muchacha.

A 10 de septiembre de 2056, veo el expediente de Isabel y sonrío, vaya que sí le fue bien.

sábado, 5 de febrero de 2011

Donde quiera que estés

Se acerca el día de San Valentín. El amor está en el aire, o al menos eso parece. Pero mi pregunta es ¿qué es el amor?
Para resolver mi duda existencial consulté a varios amigos para que me expliquen qué es ese sentimiento del que se habla tanto. Muchos fueron románticos, melosos y optimistas, pero también hubo personas que dijeron que el amor era algo donde no todos tenían suerte. Para mí, es algo muy difícil de definir y que no llego a comprender del todo. La razón puede deberse quizás a que estos días me recuerdan que todavía no he encontrado a ese alguien especial. No quiero apresurarme, sé que en algún lugar está. En mi búsqueda puedo llegar a conocer personas con las que compartiré mis sonrisas, caricias y besos, no necesariamente será el primero; quizá llegue a conocer a decenas de hombres y a ninguno llegue a amar realmente. Pero al final lo encontraré, donde quiera que esté, si es necesario viajaré a los confines de la tierra para descubrir esa persona. A veces me pregunto qué estará haciendo en estos momentos: ¿Estará leyendo un libro? ¿Estará jugando básquet? ¿Estará dormido? ¿Cómo será? ¿Cuándo lo encontraré? Se me pone china la piel y mi corazón se escucha en el silencio de mi habitación. Después de esto recuerdo que estoy cansada y me duermo casi al instante, soñando quizás con el amor de mi vida.

Fuente:http://gentedejueves.blogspot.com/ (originalmente ahí lo escribí)

jueves, 1 de julio de 2010

Aburrida

Nuevamente escribo, tal vez sea para hablar de estos días que quisiera que terminaran. No sé si me enfermé de aburrimiento, pero el caso es que tengo gripa y para darle algo extra, ahora vomité. Estos días no han sido felices y no sólo por mi estado de salud. Hay cosas que pasan y simplemente hieren, aunque sean tan sutiles como un corte de una hoja de papel, pero siguen ahí, marcas que a veces se convierten en cicatrices y simplemente no he sido capaz de desvanecer. Mi fe están en dudas, no sé si creer, no sé si tener esperanzas, pero a la vez siento un descarado vacio. Es como si el reloj estuviera parado y siempre marcara la misma hora, siento que nada es importante en estos momentos de mi vida y tal vez lo tome así porque todavía no se los resultados de la universidad y pues en lugar de angustia no siento nada, no me emociona nada y lo único que me mantiene con vida, más bien, que me da a entender que estoy viva son mis pensamientos.