Nuevamente escribo, tal vez sea para hablar de estos días que quisiera que terminaran. No sé si me enfermé de aburrimiento, pero el caso es que tengo gripa y para darle algo extra, ahora vomité. Estos días no han sido felices y no sólo por mi estado de salud. Hay cosas que pasan y simplemente hieren, aunque sean tan sutiles como un corte de una hoja de papel, pero siguen ahí, marcas que a veces se convierten en cicatrices y simplemente no he sido capaz de desvanecer. Mi fe están en dudas, no sé si creer, no sé si tener esperanzas, pero a la vez siento un descarado vacio. Es como si el reloj estuviera parado y siempre marcara la misma hora, siento que nada es importante en estos momentos de mi vida y tal vez lo tome así porque todavía no se los resultados de la universidad y pues en lugar de angustia no siento nada, no me emociona nada y lo único que me mantiene con vida, más bien, que me da a entender que estoy viva son mis pensamientos.